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Guía práctica para cumplir la Ley de Protección de Datos en Ecuador

Cumplir la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales no es un tema exclusivo de grandes empresas ni de áreas legales. En la práctica, aplica a cualquier negocio que maneje información de personas: clientes, usuarios, empleados o proveedores.
Esta guía explica, sin tecnicismos innecesarios, cómo funciona la ley, a quién aplica y qué debe hacer una empresa para empezar a cumplirla de forma ordenada. No es una interpretación jurídica ni una auditoría, sino una explicación clara para tomar decisiones correctas.

¿Quiénes deben cumplir la Ley de Protección de Datos?

Una de las confusiones más comunes es pensar que esta ley solo aplica a empresas grandes o a sectores específicos. En realidad, el criterio no es el tamaño, sino el uso de datos personales.

Si una empresa recopila, guarda o utiliza información que identifica a una persona —aunque sea de forma básica— la ley le aplica.

Por ejemplo, una pequeña empresa que vende por WhatsApp y guarda nombres y teléfonos de clientes ya está tratando datos personales. Lo mismo ocurre con una empresa que tiene una base de datos de empleados, proveedores o postulantes.

¿Qué se considera un dato personal?

Un dato personal es cualquier información que permita identificar o hacer identificable a una persona natural. No se trata solo de datos “sensibles” o confidenciales.

En la realidad empresarial, los datos personales están en casi todas partes: facturas, correos, formularios, chats, contratos o sistemas internos.

– Si tu empresa guarda este tipo de información, la ley te aplica

Qué significa “tratar” datos personales

El tratamiento de datos no se limita a grandes sistemas informáticos. En términos simples, tratar datos es hacer algo con ellos.

Esto incluye acciones cotidianas que muchas empresas realizan sin notarlo: guardar un contacto, enviar un correo, usar una base de datos para marketing o compartir información con un proveedor.

El tratamiento incluye:

  • Recolectar datos
  • Almacenarlos
  • Usarlos para facturación, atención o marketing
  • Compartirlos con terceros
  • Conservarlos o eliminarlos

Incluso si el proceso es manual o parcial, sigue siendo tratamiento de datos personales.

Qué exige la ley a las empresas

La ley no exige perfección, pero sí responsabilidad y diligencia. Esto significa que la empresa debe poder explicar qué datos maneja, para qué los usa y cómo los protege.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con tener un aviso legal en la web. En realidad, la ley exige algo más profundo: orden, procesos y evidencia.

Obligaciones principales:

  • Informar claramente para qué se usan los datos
  • Implementar medidas organizativas y técnicas
  • Limitar el uso de los datos a la finalidad declarada
  • Proteger la información frente a accesos no autorizados
  • Poder demostrar que estas medidas existen

No se trata solo de cumplir “en papel”, sino de que los procesos tengan sentido en la operación diaria.

Cuándo se necesita consentimiento y cuándo no

El consentimiento es uno de los conceptos más mal entendidos dentro de la Ley de Protección de Datos. Muchas empresas creen que siempre es obligatorio, cuando en realidad depende del tipo de tratamiento y de su finalidad.

En algunos casos, el tratamiento de datos se justifica por la ejecución de un contrato, una obligación legal o una relación laboral. En otros, especialmente cuando se trata de marketing, comunicaciones comerciales o uso de datos sensibles, sí es necesario contar con consentimiento expreso.

Cuando el consentimiento aplica, no basta con “tenerlo”. La ley exige que sea libre, específico, informado e inequívoco. En términos prácticos, esto significa que la persona debe entender claramente qué datos se recopilan, para qué se usarán y qué derechos conserva sobre esa información.

En la práctica, un consentimiento válido implica:

  • Que la información se presente de forma clara y accesible
  • Que no se utilicen textos genéricos o confusos
  • Que el consentimiento no esté condicionado a servicios innecesarios
  • Que la persona pueda retirar su consentimiento en cualquier momento

Un error común es pensar que una casilla marcada por defecto o un texto largo y poco claro cumplen este requisito. En realidad, este tipo de prácticas suelen generar más riesgos que protección.

Por ejemplo, una tienda en línea puede tratar los datos de un cliente para procesar una compra sin requerir consentimiento adicional, pero sí necesita consentimiento si desea usar esos datos posteriormente para campañas de marketing. Entender esta diferencia evita incumplimientos frecuentes.

Por qué la protección de datos va más allá de la tecnología

Es común pensar que cumplir la ley es solo tener servidores seguros o contraseñas fuertes. La realidad es que la ley se enfoca en el uso correcto de los datos, no solo en su protección técnica.

Una empresa puede tener buena seguridad informática y aun así incumplir la ley si no define correctamente sus procesos, finalidades o responsabilidades.

Por dónde empezar el cumplimiento

El cumplimiento no se logra de un día para otro. El primer paso es entender la situación real de la empresa, sin suposiciones.

En la práctica, empezar bien implica:

  • Identificar qué datos personales se manejan
  • Revisar cómo se recolectan y usan
  • Definir procesos básicos
  • Crear documentación exigida por la ley
  • Generar evidencia inicial de cumplimiento

No todas las empresas necesitan lo mismo, pero todas necesitan empezar por algún punto.

Evalúa la situación actual de tu empresa

Comprender cómo aplica la Ley de Protección de Datos a tu empresa es el primer paso para cumplirla de forma responsable.

Una evaluación inicial permite identificar riesgos y definir por dónde empezar, sin compromisos ni decisiones apresuradas.